L´església de l’antic convent de San Francesc i Sant Pere

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Texte del catàleg de bens patrimonials d’altea / M. del Rey, P. Soler i J. Martínez

Com homenatge al poble d’Altea i al seu patrimoni, commemorant l’aprovació inicial del seu catàleg, presentem hui un dels més estimats edificis alteans: l’església de l’antic convent de sant Francesc i sant Pere.

Temple d’una nau coberta amb volta construïda per arcs de mig punt que entre ells inclouen una petita creueria arestosa. Arcs suportats per contraforts interns que defineixen concises capelles laterals. Un creuer asimètric defineix sobre la nau central una volta rebaixada i molt plana. Cap al sud es disposa en el creuer d’una capella de la Comunió d’ajustades dimensions i planta quadrada coberta amb una cúpula sense llanterna. El presbiteri elevat quatre esglaons no inclou retaule.

L’arquitectura de l’església és molt senzilla, concisa, molt franciscana, com és pròpi. El seu interior el defineixen el sistema d’arcs i pilastres que marquen el ritme de l’estructura amb un gran cornisó, un ràfec que lliga el perímetre, excepte en el frontis del presbiteri, on l’absència d’elements arquitectònics és evident. Les capelles laterals s’emmarquen baix la cornisa i es defineixen amb un arc de mig punt ben proporcionat. És d’assenyalar dues qüestions de cert interès: d’una banda les seues mesures i dimensions de planta i secció són molt similars a l’antiga església fundacional d’Altea, la construïda per Damià Cambra a 1617. D’altra la manca de criteri a l’hora d’endreçar o restaurar la façana, la qual ha estat substituïda per una proposta atipológica, sense cap caràcter, que es deslliga completament de l’austeritat franciscana de l’església original.

La història constructiva de l’edifici és complexa i sense excessius apunts històrics anteriors al S. XX, que ens permetin reconstruir el seu procés. L’absència d’unes fàbriques de qualitat a acompanyat a aquest edifici, el qual va entrar en ruïna en diversos moments, amb intervencions molt forts al llarg de la primera dècada del s. XX, ja que en la Crònica que ens va llegar el Capellà Joan Baptista Cremades tenim notícia d’obres de restauració de la volta que diu aquesta arruïnada al llarg de 1901.”También quedó asegurada la parte izquierda de la Iglesia del ex-convento de San Francisco que presentaba un aspecto deplorable; los machos o pilares de la nave y capillas laterales, que estaban deshechos, fueron fortificados y reparados; la pared, que había perdido su aplomo y se había desunido y separado de las bóvedas de las capillas, formando una abertura de unos veinte centímetros y por la cual penetraba el sol en la Iglesia, se derribó casi por completo y se volvió a construir de nuevo”. En 1903 -1905 s’indica que alguna casa adjacent “s’havia apoderat de la teulada de tres capelles de la referida Església, fent servir de cuina, safareig i terrassa al referit teulada: hi havia, a més, una porta que posava en comunicació la casa Ajuntament i el cor de l’Església, la qual cosa es prestava a alguns abusos, a moltes irreverències i potser fins sacrilegis “. El 1906 s’aixeca el campanar fins a l’altura de la façana, més tard es construeix el cos de campanes i en  1916 el’altar major. Als anys 60 del segle la mal entesa modernitat enderroca el convent i lésglésia queda aillada del seu entor cultural.


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Como homenage al pueblo de Altea y a su patrimonio, conmemorando la aprobación inicial de su catálogo, presentamos hoy uno de los más queridos edificios alteanos: la iglesia del antiguo convento de san Francisco y san Pedro.

Templo de una nave cubierta con bóveda construida por arcos fajones que entre ellos incluyen una pequeña crucería aristada. Arcos soportados por contrafuertes internos que definen escuetas capillas laterales. Un crucero asimétrico define sobre la nave central una bóveda rebajada y muy plana. Hacia el sur se dispone en el crucero de una capilla de la Comunión de ajustadas dimensiones y planta cuadrada cubierta con una cúpula sin linterna. El presbiterio elevado cuatro peldaños no incluye retablo.

La arquitectura de la iglesia es muy sencilla, escueta, muy franciscana, como es propio. Su interior lo definen el sistema de arcos fajones y pilastras que marcan el ritmo de la estructura con un gran cornisón que ata el perímetro, excepto en el frontis del presbiterio, donde la ausencia de elementos arquitectónicos es evidente. Las capillas laterales se enmarcan bajo la cornisa y se definen con un arco de medio punto bien proporcionado. Es de señalar dos cuestiones de cierto interés: por un lado sus medidas y dimensiones de planta y sección son muy similares a la antigua iglesia fundacional de Altea, la construida por Damiá Cámara en 1617. Por otro la falta de criterio a la hora de adecentar o restaurar la fachada, la cual ha sido sustituida por una propuesta atipológica, sin carácter alguno, que se desliga completamente del carácter austero y eminente franciscano de la iglesia original.

La historia constructiva del edificio es compleja y sin excesivos apuntes históricos anteriores al S. XX, que nos permitan reconstruir su proceso. La ausencia de unas fábricas de calidad a acompañado a este edificio, el cual entró en ruina en diversos momentos, con intervenciones muy fuertes a lo largo de la primera década del s. XX, pues en la Crónica que nos legó el Cura Juan Bautista Cremades tenemos noticia de obras de restauración de la bóveda que dice esta arruinada a lo largo de 1901. “También quedó asegurada la parte izquierda de la Iglesia del ex-convento de San Francisco que presentaba un aspecto deplorable; los machos o pilares de la nave y capillas laterales, que estaban deshechos, fueron fortificados y reparados; la pared, que había perdido su aplomo y se había desunido y separado de las bóvedas de las capillas, formando una abertura de unos veinte centímetros y por la cual penetraba el sol en la Iglesia, se derribó casi por completo y volvió a construirse de nuevo”. En 1903 -1905 se indica que alguna casa colindante “se había apoderado del tejado de tres capillas de la referida Iglesia, haciendo servir de cocina, lavadero y terraza al referido tejado: había, además, una puerta que ponía en comunicación la casa Ayuntamiento y el coro de la Iglesia, lo cual se prestaba a algunos abusos, a muchas irreverencias y tal vez hasta sacrilegios”. En 1906 se levanta el campanario hasta la altura de la fachada, más tarde se construye el cuerpo de campanas. En 1916 se levanta el altar mayor. En los años 60 del siglo XX la iglesia queda huerfana al ser derribado el convento en aras de una mal interpretada modernidad.

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