En la playa con Jane

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El otro domingo me quedé tirada en el sofá sin poder hacer la siesta y viendo la tele, concretamente enganchada a la película de Alejandro Agresti “La Casa del Lago”protagonizada por Keanu Reeves y Sandra Bullock.

Un film romántico que tiene como telón de fondo el paralelismo de sus protagonistas con Anne y el Capitan Wenworth del libro “Persuasión” de la fantástica Jane Austen.

Repentinamente (cuando acabó la peli, claro) pensé eso de: “¿Qué hago yo viendo la tele con lo bien que estaría leyendo a la Srta. Austen en la playa?” Y así lo hice, cogí los trastos, el libro“Persuasión” para releerlo y me fui a la maravillosa playa de Cap Blanch a disfrutar de una tarde casi veraniega a la orilla del Mediterráneo, cual anuncio de refresco de cola, a disfrutar de las vistas de Altea (que son un lujazo) desde la playa vecina a la del Albir y del libro, que si no has leído te recomiendo.

Persuasión es la historia  del romance de Anne, la hija menor del fatuo Sir Walter Elliot,  que encuentra a su héroe, el Capitán Wenworth, a pesar de las barreras sociales.

La vanidad y los prejuicios de una aristocrática familia  de la época se interponen en el amor  de la joven pareja. Anne fue educada por una amiga al morir su madre. Su gratitud hacia la elegante dama la empuja a escuchar los consejos que le impedirán unirse al hombre que ama, un oficial de marina de poca fortuna. De esta forma, enfrenta largos años de soledad en los que la belleza y el resplandor de la juventud van mermando, pero no  su carácter tenaz y bondadoso que, junto a su inteligencia, forma la personalidad de una atractiva mujer, preparada tanto para las situaciones adversas como para la maravillosa segunda oportunidad que el destino de una manera u otra nos reserva a todos.

Esta fue la última novela de la británica Jane Austen, que tan magistralmente interpretó Nikole Kidman en el cine, además de ser la única novela publicada en 1818 después de su muerte.

Y es que muchas veces, tras  un mal día o una mala racha,  un buen libro, una buena peli o un buen paisaje nos ayudan a ver las cosas desde otra perspectiva. Casi como si aspirásemos un poco de la personalidad de los personajes.¿Quién de nosotros no ha intentado renovarse después de congeniar con un personaje de ficción? El caso es que para bien o para mal, no siempre lo conseguimos…

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